Domingo.
Distancia recorrida: 8km
Tiempo: 54m
Ritmo: 6,45
Sensaciones: muy buenas, geniales, me encanta correr... ¡I´m happy!
Exigencia: 4
Estoy muy muy orgullosa de este entrenamiento. La cuestión es que el domingo estuvimos por la mañana-tarde con la familia y ya se sabe: comida, dulce, café, licor... Un pedro Jiménez dulce y negro (para los que no lo sepan, es moscatel, pero no esa mierda que venden en los supermercados, el Pedro Jiménez del bueno no lleva más que uva pasa y es oscuro, deja empañada la copa pero no es una crema, tiñe y se pega a los labios, es dulce como el almíbar pero no empalagoso , con cuerpo, y apenas se nota el alcohol) tan delicioso que te tomarías dos e incluso tres copas.
Cuando llegué a casa no sabía que hacer, no había casi nadie en la calle, el parque cerraba a las nueve y estaba completamente vacío. Como siempre recurrí al santo varón de mi casa, esto es MI MARIDO. De verdad os digo que este hombre se merece una medalla a la constancia y la paciencia infinita... Se vino conmigo claro.
Salí corriendo desde casa y llegué corriendo al portal de mi casa. Objetivo cumplido. Es una de las metas que me propuse casi casi al principio y ya esta conseguida. Ni cansada, ni pesada, todo maravillosamente bien, de hecho podría haber continuado y sobrepasado la hora ¿Sera el moscatel? He decidido que la próxima vez que baje a mi pueblo, me voy a comprar una botella. En la bodega por supuesto.
Un diez für mich (y otro para mi marido
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