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jueves, 2 de junio de 2011

Sensación perdida




Estas fotos están tomadas a finales de verano. La marisma esta seca y apenas queda agua , puede verse la sal  formando una costra en los orillos y los arbustos aparentemente mustios hasta que llueve y de repente, todo explota de color.

Se busca sensación perdida. Desapareció durante la Carmona Páez de San Fernando, aproximadamente en el Km. 7 y creo que se asustó. Desde entonces, no sé nada de ella.
Urge encontrarla para las tiradas largas ya que el momento  Nirvana On no aparece.
No sé que hacer. Temo haberla perdido para siempre.
Es una sensación tímida, que aparece en los momentos de soledad, acogedora y envolvente, transparente, ajena al tiempo, capaz de transfigurar el paisaje hasta convertirlo en una realidad de dos dimensiones. Sensación a la que le gusta la música de Kurt Cobain y Jim Morrison, pero también tiene momentos de euforia cuando se reinventa  escuchando a Jhon Zorn en “Bonehead” o “Batman”.
Mi sensación perdida tiene fuego en su interior aunque solo yo puedo verlo.
Tiene un valor incalculable para mí.
Si tenéis alguna idea de donde se esconden las sensaciones perdidas de este tipo, por favor, háganmelo saber.

Días malos. Salidas penosas y un calor insoportable. Las piernas como piedras, la humedad se adhiere a la piel, la gorra se va llenando lentamente de sudor y la sal se concentra en las comisuras de los labios y en los párpados. Nada de buenas sensaciones.
Mi ruta se llena de corredores inflamados, corredores que paran y mucha operación bikini.

Troto sin tener en cuenta el ritmo, agobiada por el crono que no avanza, con una hora que parecen dos. Desesperante. Ni mi nueva mochila de hidratación (pensada para la montaña) con su ridícula bolsa y su más que vergonzante tubo de silicona, papafrita total, consiguen levantarme el ánimo. Siento que pesa, se mueve, escucho el agua como si fuese un estómago supletorio y su goma azul es visible a kilómetros de distancia. Horror. Demasiada atención para una persona solitaria como yo (¿forrar el tubo de cinta negra?)

Termino por adentrarme en los caminos zigzagueantes de las marismas donde las piernas pesan menos y el aire pierde densidad.

Esta ha sido la tónica de toda la semana pasada: marismas y caminos de tierra.
Me gusta el ruido que hacen mis zapatillas en la tierra y siempre apago el ipod cuando corro por allí. Casi nunca me cruzo con nadie y sé que, de esconderse en algún sitio, mi sensación perdida esta en la marisma, oculta  en alguna compuerta abierta o detrás del molino de agua o en el observatorio de aves. Seguro.


 





He sacado la bolsa de hidratación que parece una bolsa sonda y he metido una botella pequeña de agua. En las tres salidas he parado a la media hora para beber durante poco más de un minuto y siempre frente al cartel de peces de marisma: jureles, peces sapo, lubina, salmonetes de roca, lisas, mojarras, arañas, anguilas (me dan asco las anguilas desde que leí El tambor de Hojalata)

Luego vuelvo y trato de llegar a casa a duras penas porque cuando salgo de la marisma vuelvo a sentirme chunga otra vez y lo hago sin saltarme la única cuesta de todo el recorrido, precisamente por eso, por ser la única.

Siempre unos 9km para una hora más o menos y tan cansada que parecen 20.

Espero que correr en verano (anticipado verano) sirva para algo. De verdad.

Pd: Buenas noticias  Casi 5º menos de ayer a hoy y parece que la bajada continua esta semana. Menos mal. 


Pd 1: Tres días sin correr, desde el domingo y tengo una sensación incomodísima, una inquietud, desasosiego, mal cuerpo... Así que hoy, sí o sí a la calle


Las imágenes están tomadas de la web: Salinas río Arillo- Tres amigos

martes, 26 de abril de 2011

HOY PUEDE SER MI GRAN NOCHE

Hoy para mi es un día especial
Hoy saldré por la noche
Podré vivir lo que el mundo nos da
Cuando el sol ya se esconde


Parte de la playa de Camposoto que conduce a la Punta del Boquerón


Tiempo empleado: 1h26´20
Distancia: 13 km
Ritmo medio: 6´38
velocidad: 9 km/h


Llevo unos días con la sensación de que mi recorrido (8-9 km) se ha quedado pequeño. Los dos rodajes precedentes de una hora me devuelven a casa relativamente fresca y eso hace que me sienta feliz por una parte e incómoda por otra.


Ayer iba a ser el gran día, pero por circunstancias adversas (visitas) he tenido que postergarlo para esta tarde.


Antes de salir, calculo mi ruta con http://www.mapitnow.com. Quiero que sean 12 km a 7´/km y quiero que coincida el final con la puerta de mi casa. Pienso que, en torno a hora, hora y media más o menos, y con ritmos lentos estaré de vuelta.


Piernas a la obra.


Hago el primer km (todo esto calculado con google maps) en torno a 7´2
Me acomodo a la carrera, suave, despacio. Siento perfecta la respiración, nada acelerada y lo único que me incomoda es esa desagradable pesadez de piernas que me acompaña siempre al principio.


Llego a la rotonda de Gallineras (3.9 km) en 24´20 lo que hace un ritmo medio de 6.14
Bajo el ritmo. Yo no quiero correr más "rápido" (aunque desde la carrera de Chiclana no sé que me ha pasado, que tiendo a apretar más y de forma natural) lo que quiero es correr una mayor distancia. Hago uso del METODO CONTENCIÓN y aflojo el paso.


Voy cómoda, voy muy cómoda.
Al desacelerar, al bajar mi ritmo, siento esas sensaciones mágicas que hacen que correr me guste tanto. De repente desconecto, como me pasa siempre, y la larga carretera de dos kilómetros hasta que comienza la "Ruta de la punta del Boquerón" se hace nítida mientras que todo lo que hay alrededor se difumina. La carretera es clara, la línea discontinua es más blanca, palpable; las palmeras, el mar a un lado y las marismas al otro, son imágenes borrosas, turbias.
Me centro en estas sensaciones, me gustan estas sensaciones y, de forma natural, el ritmo aumenta. No puedo evitarlo ¿Cómo lo se? No puedo saberlo de forma clara porque no llevo gps con medidor de ritmos, pero lo siento.


A la vuelta, cambio de planes. No voy a volver por donde he venido sino que voy a tomar por Gallineras, Ronda del estero y para casa: No creo que la distancia suponga mucho más de 500 m… Pienso en ese momento (luego resultó ser un km más) Y además voy muy bien… Así que adelante como los de Levante.


Antes de que lo olvide, la mayor parte del trayecto hasta aquí lo he hecho en camino de tierra, sobre todo de cara a la carrera de los Toruños. Es más incómodo que el asfalto pero las piernas sufren bastante menos.
Una curiosidad ¿Cómo es posible que los arbustos crezcan tan rápido en solo una semana? ¡Casi han cerrado el camino de tierra! Tengo que saltar, esquivar y frenar. 


Me araño.
Me gusta.
Anotado.


Es por Gallineras donde nuevamente intuyo que voy más rápido. Delante de mí va un chico con un ritmo superior al mío a una distancia de entre 200 ó 300 m. Le miro los hombros y me centro en ellos, mantengo la cadencia de la zancada y trato, no de adelantarle, simplemente mantenerle ahí y ¡lo consigo! Al menos durante kilómetro y medio la distancia entre nosotros se ha mantenido igual. Me hubiese encantado acelerar y peguntarle ¿Oye qué ritmo llevas? (necesito un GPS)


El problema es que ahora estoy cansada, he perdido el nirvana, noto las pulsaciones altas (las piernas bien, como siempre, las muy cabro**s se ve que les va la marcha) y sé que, o bajo de nuevo el ritmo o tendré que parar. Lógicamente opto por lo primero.


Unos cinco minutos he tardado en sentirme bien de nuevo. Miro el reloj y ya llevo 1h9´ El mismo tiempo que hice en la carrera (vuelvo a pensar que un GPS no me vendría nada mal), aún queda recorrido y estoy más o menos entera.


Cuando el reloj marca 1h18 vuelvo a sentirme cansada otra vez, pero no hago ni caso. Me pregunto a mi misma a modo de chequeo:


¿Piernas? Ok
¿Respiración? Sostenida. Ok
¿Dolor de cabeza, mareo, fatiga? Nada insoportable. Ok


Desacelero. Esa ha sido la tónica: Acelerar-Desacelerar para recuperar, y me ha ido bien. Unos minutos de ritmo lento y otra vez, de forma mecánica, más rápido.


Llego al portal de mi casa, paro el cronómetro en 1h´26´20 Cuatro minutos menos de lo que había planificado y un km más.


Feliz como una perdiz.


Sé que puedo correr más rápido. Lo sé. Es una cuestión de tiempo.
Por lo pronto me he sentido cómoda rodando a 6´38 cuando antes lo hacía a 7 y pico o incluso más. Al ritmo de hoy, aguantaba una hora a duras penas.
En realidad es fácil tener resistencia. Solo hay que frenar cuando estás cansado y retomar cuando recuperas.
Tengo que repetirme a mi misma una y otra vez que no hay prisa, que no llevo ni tres meses corriendo.


Lección de hoy:


Correr despacio mucho tiempo es relativamente fácil.


Correr rápido mucho tiempo es lo verdaderamente difícil.

miércoles, 30 de marzo de 2011

Rodaje lento y sensaciones grandes.

Llevo al menos tres días saliendo a correr sesiones largas sin tener demasiado en cuenta el ritmo, los kms y las pulsaciones. Lo reconozco. Cada vez que pienso en llevar el pulsímetro, en mirar cada 30 segundos si me encuentro en los márgenes apropiados, me deprimo. Le he cogido un poco de manía. Esa es la cosa.

Una hora, hora y cuarto. Más o menos ese es el tiempo que estoy corriendo sin notar ningún tipo de resentimiento físico, dolor, agujetas ni nada de nada. De hecho, podría seguir, pero no. Supongo que lo razonable es aumentar 5 ó 10 minutos semanales. No lo sé. Me dejo llevar únicamente por una cuestión de lógica.

Noto que las piernas se están habituando a la carrera a un ritmo sorprendente y me admiro con mi propia resistencia. Al principio notaba las típicas molestias en tibias, gemelos., incluso glúteos. Ahora ni eso. Me levanto por las mañanas con las piernas frescas como lechugas. 
Quizá solo sea una impresión porque ha pasado poco tiempo (dos meses) desde que empecé a correr, pero me veo las piernas más delgadas, sobre todo en la zona de los cuadriceps que ya no los tengo tan marcados. Me gusta. 

Ayer hizo un día magnífico. Me pregunto, cuando llegue el verano, como podré soportar los 35º si ya es incómodo cuando pasa de 25º. Me temo que el calor será siempre mucho peor que el frío.







Tiempo: 1h´03´40
Distancia: 8.600
Ritmo medio: 7´29
Nivel intensidad: 3

Sensaciones: geniales, como siempre a un ritmo tan lento. Nada de molestias.

lunes, 14 de marzo de 2011

Contando hasta 10 con Epi y Blas

Ayer, bajo los efectos de las endorfinas y visiblemente mermadas mis capacidades cognitivas, creí haber hecho mis 10 kms en 1 hora y 4 décimas cuando, en realidad, fueron 1h 4´

La culpa no la tuve yo (mentira) la tuvo el pulsímetro que confundió mi entendimiento y me hizo ver lo que no era.


Gracias a la inestimable ayuda de Aupa, he sabido que aún no corro cual gepardo en la sabana africana y que disto mucho de bajar de los 6´ en 10 km, aunque los resultados, eso si, son mejores que en otras ocasiones (a excepción de los 5km a 5´85 del sábado)


Total esto fue lo que puse:

Termino el penúltimo km en 56 lo que hace un ritmo de 5´y termino los 10 kms en 1:04. Lo cual significa que el último km, el décimo, lo hice a un ritmo de 4´m/km

Por favor, que alguien lo calcule por mi por que no me lo termino de creer. Veamos (es que soy de letras) si 8 km los hice en 52´m a un ritmo de 6,5´/km ¡Los 2 últimos km los hice en 8 minutos! Es decir a 4´/km 
 
Avergonzada me hallo....




Hoy he recuperado mi colección de Barrio Sésamo, en particular un episodio titulado "Cuenta hasta 10 con Epi y Blas" para volver a repasar las nociones básicas de matemáticas imprescindibles para todo adulto.


Voy a corregir el desaguisado.